¿Es Parasite el retrato de Corea del Sur?

Jose Valle, 13/02/2020    #ECONOMÍA, #COREA DEL SUR




Hace unos días vi Parasite, sin saber que aspiraba a algún Oscar y menos que sería la ganadora. Me animé a verla porque me pareció curiosa, una de las buenas, y quedó confirmado. Al despertarme el lunes con la noticia de sus cuatro Oscars no me sorprendió por la calidad, sí porque una cinta coreana se llevase los máximos galardones. Parasite es un cine diferente, tiene un punto que me pareció bastante almodovariano, que sumado a esas actuaciones exageradas propias de mucho del cine asiático, le da un tono divertido a veces. Pero no puede disimular el dramón que nos quiere contar. Conozco el cine coreano, porque me llama la atención, tiene muy buena factura y una forma diferente de contar historias.

Muchos comentarios estos días apuntan a que en Corea debe haber grandes desigualdades, de acuerdo con lo que muestra la película. Diferencias notables las hay por todos los lados. A una amiga le pregunté si había estado por ejemplo en Villaverde y La Moraleja, en Madrid, por comparar. O en San Blas, Vallecas o cualquiera de las zonas más deprimidas de los barrios con menos ingresos de la capital, y luego en alguno de las zonas ricas de Pozuelo, en Valdebebas o tantos otros sitios, donde el alto poder adquisitivo se respira en cada esquina.

Le mencionaba que al otro lado de la Castellana, frente a las cuatro torres, hay unos cuantos bloques de viviendas con una arquitectura peculiar, que supongo fueron de protección oficial para empleados de Renfe o de la EMT. Me he acordado porque las vi hace semanas en una foto aérea que podía ser de los años 50. Quien vea esas casas hoy se quedaría sorprendido, por el lugar privilegiado que ocupan. Con el salario que tienen o han tenido los que allí han vivido y casa casi regalada, hay bastantes probabilidades de que ya no sean pobres, si es que alguna vez lo fueron. A algunos hasta les podría parecer incongruente la renta acumulada por muchas de esas familias, o las propiedades que han ido sumando a lo largo de sus vidas, a mí no. En lo que supongo estaríamos de acuerdo, es que no sería para tener ninguna pena por su situación económica, en general, aún viendo el aspecto exterior de esas viviendas.

Y es que moverse por cuatro pinceladas para llegar a ciertas conclusiones, no suele ser suficiente. En Parasite aprovechan esas enormes diferencias para contar su historia. Pero lo que retratan es una familia de trileros profesionales, gente hábil que ha hecho de la trampa su modo de vida. No sabemos cómo han acabado en un sótano en el que apenas llega la luz, en un barrio que parece tan deprimido económicamente. Solo nos queda claro que son unos supervivientes y harán lo que sea necesario para salir de allí, de la vida que llevan. Esa es la historia de Parasite, pero ¿es Corea del Sur como nos la pinta la película?

Corea del Sur vs España

Barrios pobres nos los podemos encontrar en casi cualquier país del mundo. Imagino que serán muy pocos los que puedan presumir de no contar con barriadas "populares" en sus grandes ciudades, no creo que ninguno se salve. Lo que tengo bastante claro es que Corea del Sur y España se parecen mucho en determinadas magnitudes macroeconómicas, pero muy poco en los fundamentos de nuestras economías, e imagino que aún menos en las sociedades, por razones obvias.

Corea del Sur es una potencia económica que evoluciona a buen ritmo, España es una que lo hace con menos alegría que los coreanos y algo más que nuestros vecinos europeos. Muy pobre referencia para casi todo por cierto, para los que les gusta eso de la media europea. Según Datos Macro, España tuvo un PIB de 1,2 billones de euros en 2019, frente a los 1,4 de Corea del Sur en 2018. La renta per capita fue el mismo año de 26.000 y 28.000€ respectivamente. Los coreanos tuvieron un gasto público de 282 mil millones en 2017, en comparación con nuestros 501 mil millones de 2018. Esto indica que estamos hablando de dos economías enfocadas de muy diferente forma. 

Algunos pensarán que siendo así, Corea será un paraiso neoliberal o algo parecido. La realidad es que dedica a su educación el 24,9% del total del gasto oficial, frente al 9,7% de nuestro país. Solo el dato del gasto público y el de educación son suficientes para dibujar dos sociedades completamente diferentes. Pero para que no se me reproche que pueda pintar solo lo "bonito", en salud están en el 13,4% y nosotros en el 15,1%. Mientras que destinamos a la defensa el 3%, ellos dedican el 12,3%, para algunos con este punto ya tendrán el argumento definitivo. No sé si es necesario recordar que nosotros no tenemos como vecino a un país con armas nucleares, al que tuvimos que recuperar casi todo el territorio, durante la guerra que les enfrentó a Corea del Norte, a principos de los 50. 

Así es que la fotografía podría ser esa, que gastan menos que nosotros, dedicando más a la defensa o a la educación y un porcentaje más parecido en sanidad. Sería un retrato de brocha muy gorda, que se dejaría bastante por el camino, e imagino el tipo de argumentaciones que se pueden construir. Aportaré algún dato más relevante, como que nos superan en casi todos los índices: transparencia, ellos 45, nosotros 87; fragilidad, 35 y 41; competitividad, 13 y 23; innovación 11 y 28; Gini 31 y 36. Solo estamos a la par en el de corrupción, 57 y 58. También nos parecemos en el comportamiento que dibujan las cuatro últimas ediciones del PISA, ambos con tendencia plana o a la baja. Aunque ellos estén en una mejor posición, por encima de la media de la OCDE y nosotros por debajo.

En los comentarios en un artículo de El Blog Salmón se apunta a que hay una enorme desigualdad entre coreanos, así como un notable descontento social, especialmente entre los más jóvenes, así que me fuí a buscar algún dato que lo confirmase. El escrito de Navarro afirma que no lo tienen fácil los jóvenes, debido a que su desempleo es el doble del oficial, 8 y 4%, respectivamente. Comparado con nuestro 30% de desempleo entre los menores de 25 años, o el 13,7% del general en diciembre de 2019, no es un dato que me mueva a la compasión la verdad, más bien a una cierta envidia. Pero es que si nos fijamos en el índice de desigualdad social, los coreanos con su 5,11 están más cerca y tienen menos diferencia con los suecos, 4,22, que de España con 6,50. No digamos de Estados Unidos con un 8,51%.

Así que seguiré sin llorar por Corea del Sur y sus ciudadanos, disfrutando su cine y los productos de su pujante industria. Y bastante preocupado por España y los nuestros que parece requieren algo más de atención.




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