Krugman no tenía razón

Jose Valle, 09/04/2019    #ECONOMÍA, #MUNDO DIGITAL, #KRUGMAN




Krugman no estuvo acertado cuando afirmó: «El crecimiento de Internet se reducirá drásticamente, ya que la falla en la 'ley de Metcalfe' es evidente, la mayoría de las personas no tienen nada que decirse. La ley establece que el número de conexiones potenciales en una red es proporcional al cuadrado del número de participantes. Para 2005, más o menos, quedará claro que el impacto de Internet en la economía no ha sido mayor que el de la máquina de fax».Y tampoco parece que atinase en otros temas. 

Esa es la predicción completa y razonada que hizo en 1998. No está mal para el gurú económico del progresismo. Si esta afirmación la hubiera hecho en 1991, inicio de Internet, o incluso en el 95 podría entenderse, pero no, la hizo al final de la década, cuando era imposible ignorar la magnitud de lo que estaba ocurriendo, ni de lo que se venía encima. Incluso sin precisar, era obvio que era algo con pinta de ser tocho, tocho, técnicamente hablando, tanto en lo social, como en lo económico.

Además no confunde un par de variables concretas, fruto de datos o cálculos equivocados. No, Krugman se saca de la manga dos apreciaciones generalistas que no tenían ningún sentido, en vista de lo visto. Era obvio que Internet iba a barrer la sociedad, aunque no supiéramos cómo exactamente, y que tendría un impacto económico brutal, como no podía ser de otra forma dado el alcance social. No sabíamos cómo serían los móviles inteligentes y tampoco el ecosistema que se crearía a su alrededor, pero sabíamos que los dispositivos serían más pequeños, potentes y que los llevaríamos encima todo el tiempo. Tendencia que continuará indefinidamente, hasta que el dispositivo forme parte de nosotros. O viceversa.

Nadie anticipó el fenómeno de Facebook, pero también era obvio, al final de los 90, que la gente estaba interactuando y que la cosa no iba a ir a menos. Las proyecciones se quedaron algo cortas, auqnue ya se anunciaron más de 1.000 millones de usuarios en la primera década del siglo, se alcanzaron en 2005. A Krugman no le darán un premio por sus vaticinios. A mí puede que tampoco, pero no tengo duda de que lo que viene es mejor. La fiesta aún estará más animada, así que agárrate.

La Internet que viene

Desde hace un par de años algunos de los gigantes parecen flaquear, el negocio de Facebook o Apple está mostrando signos de agotamiento. Sin embargo Amazon o Google parecen imparables. Creo que los primeros nos sorprenderán, disponen de cantidades inmensas de dinero. Alguno de ellos pone en la cesta de la I+D tanto como todo el tejido empresarial y el sector público españoles en conjunto. Nuestro país invierte la mitad que la media de la UE, un 1,2% en 2018, o 14.000 millones de euros. Comparado con los 22.000 millones de dólares de Amazon, o los 16.200 de Alphabet, Google, aún nos falta.

Los gigantes de la tecnología apostarán por la robótica o la AI.Viviremos un notable avance en la forma de interactuar con las máquinas, gracias a la potencia de proceso, a la enorme cantidad de información que proporcionarán los omnipresentes dispositivos de la IoT, gestionados por una Inteligencia Artificial que evolucionará exponencialmente. Esto ya está ocurriendo, pero antes de 2025 la transformación será notable. En el siguiente lustro, hasta 2030, los robots empezarán a proliferar en nuestro entorno. Desde ahora mismo hasta finales de la década, solo algún cambio social impredecible impediría la espiral de crecimiento a la que estamos abocados en todos los ámbitos.

En ese proceso desaparecerán millones de empleos, que no se recuperarán. También en España, ya que los puestos de trabajo de esa nueva economía no se están creando aquí y no se dan las condiciones para un cambio a corto plazo. Beneficiarán a aquellos países que llevan lustros preparándose, en las sociedades más pujantes y competitivas. Los que diseñen y programen ese ecosistema lo harán desde cualquier rincón del mundo. Los robots se fabricarán en Oriente y algún país occidental, USA tiene muchas posibilidades, ¿Y en España? Seguiremos por la senda del declive europeo, de camareros y cuidadoras. Mientras el cambio climático lo permita.

Hay esperanza para España

¿Podemos hacer algo? Por supuesto, con un profundo cambio educativo y social, algo que no tiene pinta de ocurrir. Así que solo nos queda el comodín de la empresa. No fabricaremos robots a millones, pero podemos fomentar las condiciones para evolucionar hacia negocios centrados en el conocimiento, no sé cómo se hace, o aquellos relacionados con la atención personal. La enseñanza del español y la creación de contenidos podrían ser dos industrias que ocupasen a un par de millones de personas. Son muchos, sí, pero el potencial existe. Como decía aquel, no hay nada imposible. La responsabilidad es de todos, tuya también.




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